Qué es la legionella a microscopioEs fácil determinar qué es la legionella, pero no controlarla y prevenirla. La bacteria legionella es un microorganismo Gram negativo ubicuo y de forma flagelada que no forma esporas. Su dimensión es de 0,3 micras de ancho y 2-20 micras de largo. Con el fin de saber qué es la legionella es necesario conocer dónde se encuentra presente: en diferentes hábitats acuáticos (aguas dulces de lagos y ríos). Esta bacteria ambiental puede colonizar los sistemas de abastecimiento de las ciudades, y a través de la red de distribución de agua, puede incorporarse a los sistemas de agua sanitaria (fría o caliente) y a otros que puedan generar aerosoles como las torres de refrigeración, condensadores evaporativos, piscinas o bañeras de hidromasajes (spas, jacuzzis). A partir de estas vías, las personas pueden contagiarse de legionella mediante la inhalación de aerosoles contaminados por la bacteria. La mayor fuente de contagio la constituyen los sistemas de agua y aire acondicionado de los grandes edificios como oficinas, hospitales, hoteles, centros comerciales, spas, etc.

Es imprescindible reconocer qué es la legionella y también dónde se encuentra, sin embargo, la transmisión de la infección como enfermedad depende de los siguientes factores:

  • Existencias de un reservorio hídrico contaminado.
  • Grado de contaminación del reservorio y la duración de la exposición.
  • Existencia de un mecanismo de diseminación de la legionella (aerosolización).
  • Virulencia de la cepa de legionella.
  • Susceptibilidad de las personas expuestas: La enfermedad afecta más frecuentemente a personas mayores de 50 años, fumadores, pacientes con diabetes mellitus, enfermedad pulmonar crónica, nefropatías, cáncer o deficiencias inmunitarias. Es más frecuente en hombres que en mujeres y no es muy común en jóvenes menores de 20 años.

 

Dos tipos de enfermedad por legionella

La enfermedad de la legionella presenta dos formas clínicas: infección pulmonar o “Enfermedad del legionario”, que se caracteriza por neumonía con fiebre alta; y la forma no neumónica conocida como “Fiebre de Pontiac”, que es más leve.

Para poder reconocer qué es la legionella como enfermedad, es importante atender a los síntomas. La legionelosis (enfermedad del legionario) provoca fiebre elevada (más de 39 grados), dolor de cabeza, tos seca (incluso con algún resto de sangre), dolor torácico, molestias digestivas (náuseas, diarreas, vómitos), cansancio y dolores musculares. Por otro lado, la “Fiebre de Pontiac” es más leve y puede ser similar a la gripe con síntomas de cansancio, tos seca, congestión nasal y fiebre, aunque en ningún momento la enfermedad de la legionella puede contagiarse de persona a persona.

Lamentablemente, durante los meses de sofoco los informativos españoles nos recuerdan qué es la legionella, puesto que, junto a Italia y Francia es uno de los países donde más casos de legionelosis se notifican, según el Centro Europeo para la Prevención y Control de Enfermedades (ECDC). Aun así, la  tasa de mortalidad en el país no es muy elevada situándose entre el 1% y 10%.

ACTUALIA cuenta con expertos especializados en la prevención de legionella. Es necesario para proteger la salud de las personas conocer qué es la legionella para prevenirla o bien para detectarla a tiempo y eliminarla. Además el control de la legionella se rige por distintas normas y órdenes de aplicación en todo el territorio nacional. El Real Decreto 865/2003 regula y establece los criterios higiénico sanitarios para el control de la bacteria.

 

Cómo se produce su concentración

Una vez se es consciente de qué es la legionella (bacteria) y los problemas que acarrea, hay que conocer los factores que ayudan a su concentración, con el fin de evitarla:

  • Altas temperaturas: El crecimiento de la bacteria es elevado en agua con temperaturas entre 20 ºC y 45 ºC, y alcanza el el ambiente óptimo alrededor de 37 ºC.
  • Suciedad: Garantiza la presencia de otros microorganismos (bacterias y protozoos) necesarios para la multiplicación de la legionella
  • Materiales inadecuados: La madera y otros materiales a base de celulosa propician el acantonamiento y multiplicación de microorganismos que dificultan la limpieza y desinfección
  • Corrosión e incrustaciones: Contribuyen a la multiplicación de la legionella a través del aporte de nutrientes (hierro, fosfato, etc.) y favorecen el acantonamiento de la bacteria.

Prevenir que ocurran estos factores puede ayudar a evitar la concentración de legionella, pero para reconocer qué es la legionella y controlarla, la mejor forma de hacerlo es consultando a profesionales.